Un dormitorio Montessori para tus hijos

En decoración los gustos personales se imponen para imbricar tendencias de diferentes estilos: el nórdico con el industrial, el rústico con el minimalista o el étnico con el japonés. Pero convertir la habitación de nuestros hijos en un dormitorio Montessori implica dar un paso más, no es solamente decorar, sino que conlleva seguir unas pautas que esconden tras ellas todo un universo pedagógico que hará de nuestros pequeños futuras personas autónomas e independientes. Veamos, por lo tanto, qué debemos hacer para adaptar sus dormitorios al más puro estilo de la pedagoga italiana, María Montessori.

El niño: la prioridad

El método Montessori tiene como objetivo brindar a los niños las llaves para que autónomamente puedan ir desarrollando sus habilidades cognitivas sin necesidad de la intervención constante del adulto. Este, por lo tanto, acaba convirtiéndose en un observador y en un guía que acompaña al pequeño pero sin actuar por él, porque lo más importante es desarrollar su confianza y su autoestima, y para ello es primordial ejercitar la autonomía del niño. Y su dormitorio es un buen lugar por donde empezar. Asignarle una habitación propia, al más puro estilo de Vigina Woolf, no será complicado en promociones como las 12 casas unifamiliares de El Turó de la Cisa, en Barcelona, o las lujosas viviendas de Dehesa Living, 9 casas de obra nueva en Madrid, porque todas ellas disponen de cinco dormitorios de hasta treinta metros cuadrados en los que poder aplicar al pie de la letra las directrices de la afamada pedagoga.

El ambiente Montessori: todo a su altura

¿Qué sentido tiene colocar una estantería con libros infantiles a la altura de un adulto? ¿Acaso va a leerlos en su tiempo libre? ¿No es más lógico ubicarla al alcance del pequeño? Sobre todo y especialmente si estamos hablando de su habitación, un lugar donde los niños deben seguir jugando, experimentando y aprendiendo más allá de los muros de la guardería y del colegio. Es por ello que todos los dormitorios de El Turó de la Cisa son exteriores, para que la luz del sol bañe la estancia de los más pequeños y así el espacio se aprecie más amplio y, por supuesto, muy luminoso.

La transición de la cuna a su propia cama siempre es un camino espinoso, sobre todo si la opción de los padres ha sido mantener al retoño siempre cerca de la cama matrimonial. Por este motivo, y para facilitar este tránsito la elección de una cama pensada especialmente para el niño ayudará a hacer este viaje mucho más llevadero. Las típicas de toda la vida no son óptimas porque no aportan autonomía al pequeño, pues hasta para irse a dormir necesitan que sus padres los suban a la cama. Las idóneas son las denominadas “camas casitas”, a ras del suelo, construidas con materiales naturales (madera maciza). Le permitirá a tu hijo desarrollar su independencia y a vosotros, como padres, recuperar vuestra intimidad. El estilo Montessori, además, huye de las estridencias cromáticas, porque opta por ambientes tranquilos y por eso se inclina más por los neutros o los suaves en tono pastel así que las sábanas y los cojines serán los aliados perfectos para introducir el color aunque sin que este impacte demasiado a la vista.

Ahora bien, una cosa es sobreproteger a nuestro pequeño y mantenerlo dentro del lecho conyugal durante un excesivo período de tiempo y otra muy distinta es lanzarlo a la vida sin la guía del adulto: el niño debe sentirse independiente, pero los ojos de sus padres deben permanecer siempre cerca y abiertos. Los cinco dormitorios de Dehesa Living, esta promoción construida en medio de un paraje único y cerca del centro de Madrid, cuenta con todos los cuartos en la misma planta y, además, cada uno de ellos dispone de su propio baño. ¡Una disposición óptima que María Montessori aprobaría sin lugar a dudas!

Fomentar la autonomía: la clave

Para situar al niño en el centro de su propio aprendizaje deberemos seguir acomodando su habitación a sus propias necesidades. Las 8 viviendas de lujo de la promoción de obra nueva Alfonso X situadas en el corazón de Almagro en Madrid ofrecen también tres habitaciones, cualquiera de ellas óptimas para nuestros pequeños, porque oscilan entre los 12 y los 22 metros cuadrados por lo que esa zona de movimiento libre a la que tanta importancia otorga Montessori estará asegurada.

Tendremos espacio suficiente para añadir la mítica barra con espejo para que tu hijo pueda reconocerse ya desde bebé. La barra, además, le ayudará a ponerse de pie cuando por su propia inercia decida empezar a abandonar el gateo. Como se ha mencionado, todo debe estar a su alcance y por ello es importante asegurarnos que las estanterías quedan bien fijadas a la pared porque es muy probable que antes de alcanzar el año el pequeño se apoye en ellas o incluso decida treparlas. A medida que vaya creciendo entenderá que su principal función es guardar sus libros de pintura y lectura, pero por el momento, él las verá como elementos útiles para alcanzar el cielo.

Los más de ochenta años que vivió María Montessori dieron mucho de sí y son muchas más las prácticas que esconde la filosofía de la pedagoga. Sin embargo, todas ellas tendrán cabida en las habitaciones, amplias, diáfanas y luminosas, que ofrecen las diferentes promociones que desde Stoneweg Living han sido diseñadas para el óptimo crecimiento y bienestar de todos los miembros de tu familia.

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