Stoneweg apuesta por el Q-Commerce

 

El fondo de inversión hispano-suizo apostó recientemente por diversificar su portfolio apostando por un nuevo sector económico que irrumpe en el mercado con una fuerza imparable: el Q-commerce. Pero, antes de poder hablar de este innovador concepto, echemos un breve vistazo a otro término más general bajo el que queda englobado, el E-commerce.

La tercera generación del comercio

Por definición, el E-commerce es un método de compraventa de bienes y servicios vía internet, gestionando así los cobros y los pagos a través de este medio. Este modelo es la lógica consecuencia de la transformación digital de la que hemos sido testigos y protagonistas durante los últimos años. A este cambio de paradigma cabe añadir que la llegada de la pandemia ha actuado como un gran acelerador de tendencias: lo que se vaticinaba para los próximos años, ha sucedido en cuestión de meses.

Uno de los principales catalizadores ha sido el lockdown, que ha abierto las puertas de par en par para que el consumidor se habitúe a comprar lo que le plazca desde su casa. El crecimiento de la demanda online ha llegado a cifras sin precedentes, de modo que son muchos los sectores que, si bien parecían haberse estado resistiendo a entrar en esta nueva etapa de comercio digital, se han ido sumando al camino del futuro. Un ejemplo claro es el de los supermercados, donde se ha acelerado una tendencia que ya había ido cobrando forma recientemente, pero que la Covid19 ha precipitado. Hablamos de las dark stores, establecimientos que sirven como almacenes a partir de los cuales dar respuesta a los pedidos telemáticos de aquellos clientes que, en lugar de ir al súper, llenar su carrito, pagar en la caja y llevarlo hasta casa, hacen un pedido desde la comodidad de su hogar.

EL fundador y CEO de Glovo, Oscar Pierre,  señaló, a propósito del anuncio de esta colaboración, que “la tercera generación del comercio es ya una realidad” y, consecuentemente, encaja con la voluntad de brindar a los ciudadanos “con las infinitas posibilidades que ofrecen las ciudades”. Para ello, trabajarán junto a grandes comercios, pero también comercios de proximidad que, indudablemente, se verán beneficiados por este acceso a novedosas infraestructuras y estrategias actualizadas.

Una gran oportunidad

La distribución y la logística se convirtieron en las piezas troncales para que todo el engranaje del Q-commerce funcione.

A la luz de este prometedor panorama, Stoneweg decidió implicarse en este negocio invirtiendo 100 millones de euros para que Glovo pueda consolidar la infraestructura urbana necesaria para dar vida a su proyecto de Q-commerce: en lugar de un “e” una “Q” de quick, rápido. Porque ahora ya no estamos hablando de esperar uno o dos días para recibir una entrega, sino que es cuestión de minutos. Esta estrategia es clave en una sociedad de la inmediatez como en la que vivimos, que quiere poder disponer de cualquier cosa (una pizza para cenar, un videojuego…) en cualquier momento.

En las propias palabras de la Manager de Adquisiciones de Stoneweg, Ariadna Nijssen, “El Q-commerce es una versión acelerada del E-commerce, donde lo que se pretende es dar acceso al usuario a una serie de productos y de servicios en un tiempo mucho más reducido y manteniendo un precio que sea totalmente asequible”.

La implicación de Stoneweg le permitirá a Glovo extender su network, es decir, su red de puntos de distribución para repartos a domicilio, puesto que la inversión se destinará a adquirir almacenes urbanos (las dark stores que mencionábamos) en varios mercados europeos: España, Portugal, Italia y Rumanía.

La clave, de esta colaboración está en dar con el cocktail perfecto de cercanía y velocidad, sobre todo en el último tramo, en lo que se conoce como last-mile delivery. Las implicaciones de esta revolucionaria transformación son muchas, pero entre ellas podemos destacar dos:

  1. Por un lado, se ha extendido el abanico de perfiles de consumidores que entienden los beneficios del delivery.
  2. Por otro, la conceptualización del retail está variando de tal modo que nos conduce a pensar en sus espacios como centros de distribución, en lugar de una tienda física a la que vamos para comprar.
  3. La descongestión de las ciudades. Si ya no hay necesidad de ir a buscar el producto fuera de las ciudades, sino que se provee a sí misma, el movimiento entre el interior y el exterior de las metrópolis se verá reducido considerablemente y, consecuentemente, se producirá una localización de las inversiones a la logística dentro de la ciudad.
  4. Estos centros de prometedora generación de negocio incrementan en valor como activo inmobiliario.

A propósito de esta nueva iniciativa, Joaquin Castellví, líder del equipo de SW en España, señaló que esta colaboración “supone la oportunidad de ofrecer a sus clientes diversificar en una nueva clase de activo retail a través de ciudades consolidadas donde opera Glovo”.

Queda claro pues que hay una clara voluntad por parte de SW de estar bien posicionados en la relación que se irá tejiendo entre las apps de delivery y las ciudades.

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