¿CÓMO DEBERÍAN SER LAS VIVIENDAS PARA PERSONAS CON MOVILIDAD REDUCIDA?

Los antiguos inmuebles tienen que adaptarse para hacer frente a las necesidades de las PMR.

 

Una vivienda no adaptada se puede convertir en un problema para las personas con necesidades especiales. En España, en uno de cada cinco hogares vive una persona con discapacidad, lo que hace que estas personas ocupen el 20% del total de los inmuebles del país, según los datos que ofrece el Instituto Nacional de Estadística.

En el Real Decreto Legislativo 1/2013, se aprobó un Texto Refundido para la Ley General de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social. En él, se especificaba que para el 2017, todos los inmuebles públicos tendrían que tener un acceso sin barreras para las personas con movilidad reducida, pero actualmente muchos edificios no cuentan con estas adaptaciones.

Uno de los retos de algunas promotoras y constructoras desde entonces es que las viviendas que se comenzaran a construir desde aquel año y en los venideros cumpliesen una serie de estándares, adaptándose a las necesidades de personas con movilidad reducida para que puedan acceder a todos los edificios sin ningún tipo de impedimento.

El problema es que, cuando se trata de inmuebles ya existentes, sobre todo aquellas con más de 25 años, es difícil que estén adaptadas. Unas veces por el factor económico y otras por la tramitación de los diferentes permisos, pero este tipo de hogares y de edificios no suelen estar preparados para hacer frente a estas necesidades. Por ejemplo, hoy en día podemos encontrar ascensores más pequeños de lo normal, donde una silla de ruedas no cabe, no existen rampas para acceder a los edificios o las puertas son pequeñas. Incluso la altura en la que está situada la cerradura de la entrada o el pomo de una puerta puede suponer un reto para una persona con dificultades de movilidad.

Con la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal que se publicó en 2003, un edificio tiene que realizar obras de mejora y adaptabilidad si tiene el voto de la mayoría de los propietarios del mismo, por lo que deberían adaptar los espacios comunes con las normativas vigentes. Por otro lado, cuando hablamos de proyectos de obra nueva, las zonas comunes de los mismos ya están adaptados dejando a un lado estas barreras.

No obstante, este tipo de impedimentos arquitectónicos nos hacen darnos cuenta de que el entorno en el que vivimos no está adaptado para ‘el día de mañana’. Algunas de las características que este tipo de viviendas deben tener para hacer frente a las necesidades que tienen a diario las personas con movilidad reducida son los siguientes:

Tener claro que un hogar adaptado o accesible se refiere al inmueble al que se puede acceder sin ningún problema y donde una persona con movilidad reducida o con una discapacidad tiene posibilidad de moverse por el piso de una manera más fácil.

A la hora de hacer la adaptación de una vivienda ya existente, se debe tener en cuenta las necesidades de cada individuo, ya que no es lo mismo reformar un inmueble para una persona mayor que para una discapacitada y necesite de una silla de ruedas para moverse.

Eliminando las barreras arquitectónicas

Lo primero que se suele hacer cuando se adapta una vivienda es ampliar las zonas de la misma evitando los obstáculos. Por ello y tal y como publica el BOE en el Código Técnico de la Edificación, los marcos de las puertas tienen que tener 80 centímetros y su orientación de apertura oscilar entre 120 y 150 centímetros para poder maniobrar de una forma más fácil en el interior de la vivienda. Del mismo modo, la anchura que tienen que tener los pasillos también es de 80 centímetros.

Lo mismo ocurre con las zonas comunes del edificio, tal y como hemos comentado anteriormente, el acceso al mismo tiene que contar con rampas o elevadores para quienes lo necesiten, y posiblemente bajar la altura de las cerraduras de las puertas de entrada.

Detalles de las viviendas para mejorar la calidad de vida 

No sólo es recomendable hacer estas modificaciones fuera de las viviendas, sino también dentro de ellas. En el caso de puertas y ventanas a los exteriores, habrá que adaptarlas para que las personas puedan pasar por ellas o abrirlas sin ningún problema. También hay que tener en cuenta cosas básicas como las alturas de los enchufes, ya que si están en el suelo puede suponer una dificultad.

Las diferentes áreas o espacios de las viviendas tienen que ir adaptadas según las necesidades que se necesiten. Por ejemplo, en el caso de los baños requieren un espacio esencial, por lo que la reforma que hay que hacer será amplia. Tanto la ducha como los grifos, el lavabo y el inodoro tienen que estar adecuados con sus respectivas barras y termostatos.

En cuanto a la remodelación que hay que hacer en las cocinas, tiene que ir a la altura de la persona que la vaya a utilizar. Ocurre lo mismo con el dormitorio. El diseño puede ser el que la persona desee, pero, se recomienda que la cama no sea un impedimento y deberá estar a la altura de la silla de ruedas, al igual que los armarios.

Inmuebles de Stoneweg Living para PMR

La gestora inmobiliaria Stoneweg Living, siempre apuesta por proyectos innovadores y sobre todo sostenibles. En este caso, dentro de su cartera de promociones Cuentan con viviendas adaptadas para personas con movilidad reducida.

Se trata de proyectos de obra nueva donde las inmuebles ofrecen el mejor diseño y los mejores acabados adaptados para hacer frente a esas necesidades que surgen a diario. Así, los propietarios pueden disfrutar de viviendas con el máximo confort y totalmente equipadas.

El Real de Alcalá, situado en Alcalá de Henares, es una promoción de 123 unidades de VPPL donde, cinco de ellas están adaptadas a PMR. En Móstoles nos encontramos con Residencial Casiopea, un proyecto de 82 viviendas de las cuales tres de ellas están destinadas a este cometido. Por último, un futuro activo que se ubicará en Las Rozas contará también con inmuebles adaptadas.

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