Como quitar el estrés | 10 Consejos


Consejos para manejar el estrés

El primer paso para poder abordar el estrés es darse cuenta de que lo padecemos. Lógicamente, todo el mundo convive con un cierto grado de estrés que va fluctuando, en menor o mayor medida. No obstante, no hay que confundir esos niveles totalmente naturales con el estrés en mayúsculas. ¿Cómo puedes identificar si padeces estrés?

Cómo evitar el estrés

El estrés se ve reflejado en 3 ámbitos: el cuerpo, el estado de ánimo y tu comportamiento. Estos son algunos de los síntomas del estrés en cada una de las facetas de tu salud:

  • En tu cuerpo: problemas de sueño, fatiga, dolor de cabeza, problemas estomacales, dolor en el pecho y varios síntomas más. 
  • En tu estado de ánimo: ansiedad, desasosiego, depresión, falta de concentración, falta de memoria y malhumor.
  • En tu comportamiento: malos hábitos de comida, evitar a tus amistades y a tus familiares, tendencia a una vida sedentaria,..

Si te identificas con varios de estos síntomas, lo más importante es que acudas al médico para que puedas consultar con un profesional dado que es probable que padezcas estrés. 

10 consejos de los profesionales para manejar el estrés

En tu rutina diaria, el estrés puede convertirse en un compañero no deseado. Sin embargo, los profesionales en bienestar y salud nos ofrecen valiosos tips para manejarlo de manera efectiva. A continuación, te presentamos 10 consejos que te ayudarán a mantener la calma y el equilibrio en medio del acelerado ritmo de vida en el que vivimos.

Una buena alimentación

Lo mejor es mantenerse alejado de los ultraprocesados y mantener una dieta sana que le proporcione a nuestro cuerpo la energía necesaria para afrontar el día a día.

Hay determinados alimentos que son muy indicados para mitigar el estrés. Las lentejas, porque tienen proteínas y hierro, de modo que combaten el cansancio; el chocolate negro, gracias a sus dosis de magnesio (un mineral necesario para sintetizar la serotonina); los arándanos, porque tienen antioxidantes que fomentan la creación de dopamina y serotonina además de que mejoran la memoria; los frutos secos, porque permiten equilibrar nuestro sistema central y relajar el organismo.

La lista es larga, estos son solo algunos ejemplos pero, como puedes comprobar, una buena alimentación está íntimamente ligada a un estado anímico sano y lleno de vida. 

Hacer ejercicio con regularidad

No se trata de convertirnos en los más “cachas” del gimnasio, ni muchísimo menos. El desorbitado culto al cuerpo que protagoniza nuestro siglo, sumado a las dañinas expectativas que perpetúan las redes sociales, han hecho que muchísimas personas vean el hecho de hacer ejercicio como un banal culto al cuerpo. Pero no se trata de eso, sino de darle a nuestro cuerpo lo que necesita para que nos responda bien, y nuestro cuerpo necesita ejercitarse. Planificar un entrenamiento de mínimo 30 minutos al día ya es una excelente rutina. Ya sea caminar, ir en bici, subirnos a la elíptica, nadar,…¡todo son excelentes opciones!

Se trata de una forma fantástica de liberar tensión, combatir el estrés y generar todas esas hormonas de la felicidad como la dopamina y la serotonina de la que tanto se habla hoy en día.

Ten una vida conectada con tus seres queridos

No somos islas, somos animales biológicamente creados para vivir en comunidad, nos necesitamos los unos a los otros. Asegúrate de encontrar tiempo de calidad para hacer aquello que disfrutes con tu familia o con tus amigos. Además, en el caso de que tengas algunas cargas que te estén generando malestar, confiar en tu círculo para poder contar tus inquietudes y aligerar el peso de esas losas mentales es vital. ¡No tengas miedo de apoyarte en la gente que te quiere!

Buenos hábitos de sueño

No hace mucho hablamos sobre las diferentes formas en las que podemos tratar de dormir mejor, dado que este es un problema para un número creciente de personas. En definitiva, si no duermes lo suficiente, no estarás plenamente descansado y eso repercutirá en tu estado anímico.

Realiza prácticas de relajación

Puedes recurrir al perfume de la lavanda, en cualquiera de sus múltiples facetas (al natural, en aceite esencial, en velas,  incienso…) para entrar en un estado de relajación que te permita hacer las cosas con tranquilidad.

Para ello puedes tener una zona de relajación en tu casa donde poder estar tranquilo y en paz contigo mismo.

Escribe un diario

Anotar lo que ocupa nuestra mente y cómo nos hemos sentido en determinadas circunstancias puede sernos de gran ayuda. Además, es una excelente forma de conducirnos a focalizar la atención en aquello por lo que nos sentimos agradecidos.

Fomenta tu sentido del humor

Ya sea con una serie que te saque una sonrisa, con una persona que te haga reír, un libro divertido…verle el lado más positivo y gracioso a la vida, hará que te sientas más en armonía con esta.

Aprende el poder del no

En el caso de que el origen de tu estrés esté en entregarle una excesiva cantidad de tu valioso tiempo a hacer cosas para los demás, a costa de no hacer las que son importantes para tu propio bienestar, es crucial que aprendas a decir la palabra “No”.

No procrastinar

Tanto si se trata de cosas relacionadas con el trabajo como si se trata del mantenimiento de la casa en sí, es importante que lleves a cabo todas esas cosas que tienes en tu To-Do list para que no tengas esa carga mental. 

En el caso de la limpieza del hogar, por ejemplo, es algo esencial. Puedes aprovechar para convertirlo en tu rato de desconexión, poniéndote música que te resulte agradable y finiquitando todas esas tareas del hogar que tienes en la cabeza. Es muy importante para tu salud mental sentir que tienes pleno control de tu espacio vital.

Practica el mindfulness

La conciencia plena, también conocida popularmente como “mindfulness” consiste en anclar nuestra atención en el presente y reducir la ansiedad y el estrés que nos pueda producir obsesionarnos por eventos futuros o pasados. 

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